Hoy hace 18 años que obtuve el mejor título del mundo. Mi muñeca decidió salir a saludar al universo.
Nunca pude imaginar que tanto amor se le podía dar a una cosita tan pequeña, un ser indefenso, nunca,... hasta que te conocí. En cuanto te tuve en mis brazos abriste los ojos y me miraste. Dicen que los recién nacidos no ven, pero tú no me quitabas la vista; esos ojos, tan azules, tan preciosos!! ...Hace tanto, y parece que hace tan poco de esos momentos...
Aquella preciosa niñita fue creciendo. Demostrabas una madurez mucho más allá de tu edad. Eras una niña responsable, cariñosa, tímida en ocasiones, extrovertida en la mayoría de ellas...
También demostraste un carácter fuerte, tan parecido al mío que, muchas veces me veo reflejada en ti.
Y la vida te maltrató bastante para lo chiquita que eras; llegaste a la adolescencia por un camino difícil, espinoso, y sorteaste lo mejor que pudiste las trampas que te ha ido poniendo la vida; con valentía, con determinación, porque eres fuerte, mi niña.
Has de saber que vales mucho más de lo que nunca acertarás a pensar y, aunque no me veas, siempre estaré ahí, ayudándote a subir otro peldaño en la escalera de tu vida.
Te quiero, hija. Aunque te enfades cuando te digo no, cuando no estoy atendiéndote, cuando no te hago caso o cuando estoy enfadada contigo.
Hoy llegas a tu mayoría de edad y quiero felicitarte desde aquí y desde todos los rincones por los que coincidamos. Sé feliz, hija, hoy y el resto de los días. Porque te quiero, porque siempre serás mi niña,
¡¡¡¡¡¡¡¡Felicidades!!!!!!!!!